ORO VERDE: De Un Ideal A La Triste Realidad

Resumen

Este artículo explora el papel cada vez más intenso que tienen las grandes corporaciones en la economía internacional, a través de observaciones sobre los fenómenos causados por las multinacionales de biotecnología, agroquímicos y semillas modificadas genéticamente. Basado en una investigación empírica del sector de los alimentos y la agricultura mundial, se discuten las controversias alrededor de la aplicación de la ciencia genética en la agricultura y cómo, ninguna Nación está exenta a los movimientos y fluctuaciones que tiene la biotecnología en el mundo.  El artículo traza la evolución de la alimentación a través de la historia de la humanidad, haciendo especial énfasis en los últimos 60 años de formación, que culmina en un poderoso sistema global sujeto a la competencia comercial y a la presión financiera.

Introducción: breve contextualización histórica de la alimentación humana.

La buena alimentación es una necesidad básica para los seres humanos, “fundamental para el desarrollo económico sostenible” (FAO, WFP and IFAD, 2012, p.20). Una dieta balanceada y nutritiva es necesaria para el crecimiento y el desarrollo de las personas, así como para tener una buena salud durante la vida. En la historia de la humanidad, la evidencia arqueológica reciente demostró que los primeros humanos cazaban y recolectaban alimentos que resultaban ofrecer una nutrición adecuada, constituida principalmente por una variedad de carnes, pescados, nueces y frutas (citado por Barnhart, 2011, p. 19) contribuyendo así al desarrollo del cerebro humano.

Con la aparición de la agricultura, el superávit de alimentos facilitó el desarrollo del estilo de vida rural, cambiando la balanza nutricional hacia los cereales.  Según Magdoff (2012), la agricultura como se entiende hoy en día, comenzó hace aproximadamente 8.000 años. En su artículo “Food as a commodity[1]” explica, cómo la producción local de alimentos permitió el autoabastecimiento de los primeros campesinos, e impulsó las mejoras en los canales de distribución para proveer a las ciudades en formación y al comercio internacional; a partir del intercambio de productos se accedía a una mayor variedad de alimentos.

A medida que la revolución industrial aumentó el número de personas trabajando en las áreas urbanas, los procesos de producción en masa y a escala tuvieron que ser aplicados a la agricultura para suplir las necesidades de alimento de la población en constante aumento (Magdoff, 2012, p. 16). Desde los años 60, el consumo de alimentos animales como la carne, el pescado, la leche y los huevos, ricas en proteínas, ha venido creciendo en aquellas regiones del mundo donde el ingreso per cápita aumenta junto con el desarrollo económico (FAO, WFP and IFAD, 2012, p. 18); esta situación, crea un dualismo nutricional en todo el planeta.

Para solventar esta situación, se han unido esfuerzos en la producción de alimentos en masa a nivel mundial, y cumplir así con el ODM – Objetivo de Desarrollo del Milenio: reducir a la mitad la prevalencia de la subnutrición en el mundo en desarrollo para el año 2015.  Sin embargo, la malnutrición es frecuente especialmente en la población vulnerable que se acerca a los 870 millones de personas, de los cuales, los más afectados son 100 millones de niños y niñas menores de cinco años (FAO, WFP and IFAD, 2012, pp. 8 y 23).

Durante los últimos 60 años, la población mundial ha aumentado en un 227%; de 3.000 millones pasó a 7.000 millones aproximadamente. Aunque las tasas presentan un crecimiento decreciente, como se observa en la tabla 1. Análisis de la población mundial, otro factor adicional presionará el aumento de la demanda de alimentos; el cambio definitivo en la distribución entre población rural y población urbana como se aprecia en la Figura 1. Distribución de la población mundial.

Es en este contexto donde las Naciones buscan soluciones para autoabastecerse y proveer a sus poblaciones de una alimentación nutricionalmente completa y balanceada, que les permita tener sociedades saludables para alcanzar la productividad y por ende, niveles de calidad de vida óptimos.  Al mismo tiempo, este contexto facilitó la formación de un poderoso sistema económico a nivel global para llevar el alimento desde el campo hasta la mesa de los consumidores o hacia la producción de biocombustible (Magdoff, 2011, p. 20; McMichael, 2009, p. 282), lo cual potencializa un nuevo escenario que debe estudiarse a fondo para reformular las políticas agrarias en todos los países del mundo.

Contextualizando la Seguridad Alimentaria Mundial

La malnutrición se debe a varios factores sociales como la pobreza y la falta de educación, así como a factores económicos como la desigual distribución de los alimentos alrededor del planeta y su elevado precio internacional. Éstos factores son la causa de que los alimentos se hayan convertido en un commodity. La palabra commodity es un término inglés que traduce mercancía. Esta mercancía se caracteriza por: 1) tener una alta elasticidad de la demanda entre el grupo de empresas que lo producen, al mismo tiempo que tienen una baja elasticidad con otros bienes, y 2) son productos homogéneos de los cuales, los consumidores no distinguen entre empresas (Fouraker, 1956, p. 80).

Los commodities nacen a partir de las mejoras en las comunicaciones y el transporte, que facilitan el acceso a una enorme variedad de materias primas básicas de cualquier parte del mundo.  Las materias primas básicas son recursos naturales estratégicos para la humanidad como los son los alimentos, los minerales y los combustibles. Entre el grupo de los alimentos, todos los cultivos pueden clasificarse como commodities tradicionales debido a sus características: se producen en masa, no requieren gran tecnología, se encuentran disponibles en grandes cantidades alrededor del mundo, tienen poca diferenciación o especialización y no ofrecen valor agregado (Mowshowitz, 1992, p. 229). Actualmente, su precio se negocia en bolsas especializadas dentro de unos rangos internacionales, como es el caso del café colombiano.

El comportamiento de commodity ha facilitado el establecimiento de un modelo de negocio caracterizado por la industrialización de las tierras cultivables y la formación de compañías proveedoras de inputs para la agricultura. La palabra input es un término inglés presentado por Leontief (1970) que se refiere a cualquier factor de producción que predice su evolución o transformación de insumo o producto intermedio hacia un output o producto final para el consumo.  Esta es la esencia teórica del encarecimiento de los precios de los alimentos a nivel mundial; el algodón es la materia prima de la industria textil, la soya y el maíz son materias primas de la industria alimentaria, y ahora también de la industria de biocombustible.

Los commodities hacen parte de un modelo de negocio que crece en el comercio internacional, dominado por dos tipos de actores principales: las multinacionales y las transnacionales. Las CMN – compañías multinacionales son empresas que se caracterizan por operar en varios países con diferentes niveles de desarrollo económico, sus subsidiarias son administradas por nacionales, su organización industrial, producción e I&D – Investigación y Desarrollo se fragmenta en varios países, mientras que las decisiones son centralizadas y su propiedad es accionaria (Maisonrouge, 1974, p. 8). Las CTN – corporaciones transnacionales por su parte, se diferencian de las CMN en el origen de los capitales, “mientras en las multinacionales el capital es nacional, en las transnacionales el capital es global” (citado por Petrovik y Rakic, 2010, p.  292), es decir que los Estados tienen dificultades para establecer regulaciones y controles para el pago de impuestos.

La industria de los alimentos no es ajena a este comportamiento económico, especialmente cuando la tendencia mundial muestra cómo el negocio de la petroquímica está siendo reemplazado por el nuevo y organizado negocio de la biomasa (McMichael, 2009, p. 283). La biomasa es definida por la Real Academia de la Lengua Española como “materia orgánica originada en un proceso biológico, espontáneo o provocado, utilizable como fuente de energía”. Según McMichael (2009), las grandes industrias del mundo, no dependerán más de los combustibles fósiles, para depender de varias materias primas biológicas; las cuales se encuentran disponibles en abundancia en el hemisferio sur del planeta (ETC Group, 2011, p. iv). Esta tendencia encuentra sus mejores aliados en:

  • La gran transformación tecnológica verde o economía verde, que legitima el modelo en una campaña ecológica mundial sobre el uso de energías renovables y no contaminantes, propuesta como una solución innovadora y sustentable para el medio ambiente y la vida en el planeta (PNUMA, 2011, p. 12). En contraste, un reporte publicado por la National Geographic en 2010, informa que del 100% del agua en el planeta, solamente el 2,5% es agua dulce y de este porcentaje la agricultura consume el 70% anualmente.
  • El aumento de los movimientos accionarios en los mercados de los BRIC – Brasil, Rusia, India y China a través de F&A – Fusiones y Adquisiciones lideradas por CMN y CTN Europeas y Norteamericanas (Atale, 2012, p. 18). Estos nuevos protagonistas económicos mundiales presentan crecimientos de la inversión extranjera, superiores al 1.470%, 2.560%, 1.500% y 615% respectivamente, según las cifras del Banco Mundial entre los años 1995 y 2011.
Principales Actores del Sistema Global de Alimentos

Aunque el negocio de los alimentos tiene su principal fuente de inversión en los campesinos, granjeros y agricultores nacionales privados, especialmente en países de ingresos bajos y medios (FAO, 2012, pp. 3 y 4), sus cosechas son compradas por CTN dedicas al procesamiento de alimentos y bebidas. Estas empresas fabrican alimentos semielaborados o terminados con el objetivo de extender el tiempo de conservación del alimento, pues éste, permanecerá en los anaqueles hasta ser consumido.  La industria es liderada por Nestlé de Suiza, Pepsico, Kraft, Coca Cola, Mars, Tyson Foods y Cargill de los Estados Unidos, Abinbev de Bélgica y Unilever de Holanda. Para el 2009, las 9 empresas líderes representaban el 71% de la industria con ventas de USD$387.551 millones de dólares (Etc Group, 2011, p. 46).

Luego, éstos alimentos quedan disponibles en las vitrinas de CTN dedicadas al comercio de alimentos al menudeo, para ser finalmente compradas y consumidas. El segundo grupo de la industria es liderado por Wallmart y Kroger de los Estados Unidos, Carrefour de Francia, Schwarz Group, Aldi, Edeka y Rewe Group de Alemania, Tesco y Ahold del Reino Unido, Ajinomoto y Aeon del Japón. Para el 2009, las 11 empresas líderes representaban el 11% de la industria con ventas de USD$752.829 millones de dólares. Se estima que este mercado asciende a los USD$7 billones (Etc Group, 2011, p. 43) de forma dispersa, desde tiendas de barrio hasta grandes plataformas alrededor del mundo.

El tercer grupo está formato por CMN en biotecnología o proveedores de inputs. La ONU define la biotecnología como “la aplicación de tecnologías que utilizan sistemas biológicos, organismos vivos y sus derivados para la creación o modificación de productos o procesos para usos específicos”. No se considera una ciencia porque su trabajo de campo es multidisciplinario. Conocimientos en biología, bioquímica, genética, virología, agronomía, ingeniería, química, medicina y veterinaria son requeridos para su ejercicio (Wilches, 2010, pp. 164 y 165). Para comprender el lugar que ocupa la biotecnología en agricultura en la economía mundial, es necesario establecer que hace parte de la industria de materias primas básicas, la cual concentra el 22,9% de la actividad económica mundial. La agroquímica ocupa la sexta posición dentro de los negocios de materias primas básicas y participa con el 0,2% de los negocios globales.

La biotecnología se clasifica en tres subsectores económicos: 1) Laboratorios farmacéuticos, 2) Genética vegetal y 3) Insumos biotecnológicos. En la tabla 4, se presentan los ingresos y la participación de cada subsector dentro del total de la industria.

Los laboratorios farmacéuticos son la categoría con mayores ingresos. Este sector, ha encontrado en la biotecnología una tabla salvavidas a través de las F&A, retrasando la inminente quiebra que implicaba su modelo de negocio. Según James Greenwood, Presidente de BIO – Organización de la Industria en Biotecnología, el desarrollo de un nuevo medicamento cuesta USD$1.200 millones y toma entre 10 y 15 años desde que inicia la investigación hasta que es aprobado por las autoridades para su comercialización. Solamente 5 de cada 5.000 investigaciones tienen el potencial para ser exitosas[2]; esto sumado al incumplimiento de los acuerdos de propiedad intelectual por parte de los laboratorios genéricos, tenían en jaque al negocio. La estrategia implementada por estas empresas para evitar la quiebra fue extender su negocio original, la farmoquímica, hacia programas internos de investigación en biotecnología o a través de alianzas o F&A con empresas biotecnológicas (Schweizer, 2005, p. 1054). Adicionalmente ingresaron al sector, las empresas dedicadas exclusivamente a la biotecnología con fines médicos para la salud humana. Para el 2010, las 20 empresas líderes representaban el 61% de la industria con ventas de USD$ 483.169 millones de dólares.

Las compañías dedicadas a la genética vegetal, o la construcción del conocimiento genético, son la segunda categoría en importancia y su participación va en aumento cada año. Su modelo de negocio es similar al de los laboratorios farmacéuticos. Solamente, el 39% de ellas cuenta con los recursos para sobrevivir el primer año de investigaciones[3].  La búsqueda de capitales de inversión y mejores alianzas estratégicas son las principales estrategias con las cuales alcanzan la especialización, hasta transformarse en conglomerados (Schweizer, 2005, p. 1054). Para el 2012, las 7 empresas más importantes en biotecnología para la agricultura representan el 22% del total del subsector. Estas empresas generan 76,500 empleos a nivel mundial y reportan ventas anuales de USD$69.375 millones. Syngenta, Monsanto y Potash se dedican exclusivamente a la biotecnología. Bayer, Dow y Basf son subsidiarias de sus respectivos laboratorios farmacéuticos. Dupont tiene una división dedicada a la agricultura.  El negocio de estas empresas se enfoca en proveer inputs en agricultura como la maquinaria, los fertilizantes, los pesticidas y las semillas (Bekhet y Abdullah, 2010, p. 113), así como los derechos de licencias, regalías y fondos de investigación médica y no médica (MarketLine, 2012, pg. 6).

El tercer grupo de empresas son las dedicadas al suministro de insumos biotecnológicos como enzimas, polímeros, microorganismos e ingredientes biofarmacéuticos para cualquier industria.  Los líderes son: NovoZymes de Dinamarca, International Flavor & Fragances – IFF y Life Technologies de los Estados Unidos, Aarhus Karlsham – AAK y Givaudan de Suiza, DSM de Holanda, Solvay – Rodhia de Francia, Commonwealth Serum Laboratories – CSL de Australia y Associated British Foods del Reino Unido.

La biotecnología en agricultura se dedica al estudio de semillas originales y su modificación a semillas OMG – Organismos Modificados Genéticamente, a través de injertos híbridos en un proceso de laboratorio que permite cambiar genes seleccionados de una planta a otra especie. Esta tecnología se desarrolló con la intensión de crear cultivos más nutritivos, de mayor rendimiento y menos perecederos que los tradicionales.  En este sentido, la biotecnología promete satisfacer la demanda de alimentos mundial en constante aumento, sin presionar a los recursos naturales ni al ecosistema, porque se cultivan plantas de mejor calidad y de mayor rendimiento, mientras protege y sostiene al medio ambiente, reduciendo el uso de herbicidas y plaguicidas y recuperando la calidad de la tierra cultivable.

Las Cuatro Controversias de la Biotecnología en Agricultura

La implementación de complejas tecnologías agroquímicas en los campos, requiere nuevos conocimientos tácitos en técnicas de cultivo (Bisang y otros, 2009, pg. 34).  Según Bisang (2009), las CMN y CTN han logrado construir un paquete tecnológico completo que incluye desde la preparación de la tierra hasta la financiación para la adquisición de productos y servicios de marca, incluyendo los sistemas de riego por sensor y las ventas de semillas y productos complementarios.  Esta situación, crea la primera controversia: la dependencia económica de los agricultores.  El control ejercido por las grandes compañías y sus intereses financieros que movilizan a través de derechos, patentes y márgenes de ganancia.

Todo el sistema ha venido encareciendo el precio internacional de ciertos cultivos como el maíz, la soya, la caña de azúcar, el aceite de palma, el tabaco y el tártago, este último no apto para el consumo humano dedicado exclusivamente a la producción de biocombustible. Esto plantea la segunda controversia: la transferencia de cultivos hacia el biocombustible. El sistema global no logra visualizar verdaderas soluciones a problemas como la seguridad alimentaria, el desempeño de la agricultura y la crisis climática.

 Las semillas OMG son estériles, es decir que las semillas que provienen de cultivos OMG, no germinarán en la segunda generación. Esto elimina la posibilidad de evolución y regeneración ecológica. Para sembrar en diversas partes del mundo, las semillas OMG deben mezclarse con las semillas nativas para crear híbridos y eliminar el impacto de plagas típicas. En algunas regiones del mundo, la combinación científica ha creado nuevas enfermedades en los cultivos; incluso, éstos monocultivos enfermos terminan destruyendo a los cultivos tradicionales; es decir, los monocultivos transgénicos con semillas OMG, no son compatibles con las semillas originales, y no pueden cohabitar juntas en un mismo ambiente. Como los cultivos transgénicos están diseñados para sobrevivir a las plagas, reduce la biodiversidad del planeta porque acaba con las semillas tradicionales obligando a comprar cada vez más semillas OMG.  Esta es la tercera controversia: la pérdida de la capacidad reproductiva del planeta. Razón de la guerra entre ambientalistas como Amigos de la Tierra y Greenpeace contra las agroquímicas.

Las semillas OMG producen alimentos transgénicos de amplio debate entre la comunidad de consumidores y agricultores del mundo. Esta es la última controversia: los efectos nocivos sobre la salud humana. Quienes están a favor dicen que éstas producen plantas más resistentes a insectos a través del uso de productos como Yield Gard, Agrisure y Herculex y tienen mayor tolerancia a los herbicidas contra malezas utilizando químicos como Liberty Link de Bayer, Round Up Ready de Monsanto, Agrisure GT de Syngenta y Optium GAT de Pionner Hi Bri DuPont.  Quienes están en contra consideran que las CMN y CTN no han dicho la verdad con respecto a los efectos a largo plazo que pueda tener la “frankiecomida”, término peyorativo para referirse a los alimentos transgénicos.

En Europa se formó un grupo de activistas anti-OMG para prohibir la comercialización de la tecnología transgénica aludiendo los cuatro pilares controversiales de la biotecnología: 1) la dependencia económica de los agricultores, 2) la transferencia de cultivos hacia el biocombustible, 3) la pérdida de la capacidad reproductiva del planeta y, 4) el efecto nocivo de los transgénicos sobre la salud humana. La Unión Europea impuso un facto-moratorium a favor de Monsanto, quien respondió con una agresiva campaña publicitaria con el eslogan: “la biotecnología alimenta al mundo” acompañado de la imagen de agricultores cultivando la tierra.

A pesar de los esfuerzos de las CMN y CTN que forman el sistema global, los transgénicos son rechazados por la sociedad.  Las ventas de alimentos transgénicos se ha reducido en ciertos países, más por acción popular que por campañas sociales o prohibiciones legales. CMN como Gerber y HJ Heinz eliminaron el uso de transgénicos en los alimentos para bebés en 2000 para contrarrestar la caída en ventas en Europa. Para Monsanto, el asunto es injustificado y aseguran que el temor se debe al desconocimiento de los procedimientos científicos; pero la realidad es el desconocimiento del impacto en los países más pobres y la falta de conciencia moral de las sociedades más ricas.

El debate sobre la aplicación de la biotecnología en la agricultura mundial es polémico.  Son varios los grupos de interés que se ven afectados directamente por el sistema global de alimentos. Es este el contexto en el que los Estados responsables del futuro ambiental y alimentario de sus poblaciones, deben revisar sus posiciones para replantear sus políticas agrarias asegurando: 1) la preservación de la autonomía y autosuficiencia del sector rural; 2) la provisión balanceada de cultivos para suplir tanto alimentos como biocombustibles; 3) el resguardo de la riqueza natural, evitando la destrucción biotecnológica, y 4) la protección de la salud de la población.

Conclusiones

En este artículo se propuso reflexionar en el papel que tienen las grandes corporaciones en la economía internacional, a través del conocimiento de la estructura del poderoso sistema global de alimentos, dirigido por tres actores principales: 1) las procesadoras de alimentos y bebidas, 2) las comercializadoras de alimentos al menudeo y 3) las agroquímicas.  Juntos, forman una compleja red de interdependencia y control, que origina los cuatro pilares controversiales de la biotecnología: 1) la dependencia económica de los agricultores, 2) la transferencia de cultivos hacia el biocombustible, 3) la pérdida de la capacidad reproductiva del planeta y, 4) el efecto nocivo de los transgénicos sobre la salud humana.

Desde el año 2000, 128 naciones incluyendo a Colombia, se comprometieron a regular todo el tema de los transgénicos reconociendo que son “significativamente” diferentes a los tradicionales, a través de la firma del Protocolo de Bioseguridad en Montreal. Ha esta lucha, se han sumado a Monsanto otros comercializadores de transgénicos como Kellogg’s, Kraft Foods, Nestlé y Quaker.  Recientemente el reelecto presidente Obama, ratificó la decisión de gobiernos anteriores de no marcar los productos transgénicos en los Estados Unidos. La lucha se debe a que la población de alto consumo rechaza los productos transgénicos, cuya consecuencia sería el fin del poderoso sistema global.  A pesar de todo lo anterior, el Gobierno Santos firmó el cambio de semillas para los cultivos de arroz obligando a los campesinos colombianos a contaminar sus tierras con los químicos y convirtiéndolos en dependientes de las CTN.

Para los consumidores, el impacto en la salud humana y en la capacidad reproductiva del planeta, son asuntos críticos de la biotecnología en agricultura.  Aunque varias organizaciones internacionales han estudiado el impacto de los transgénicos en la salud humana y el medio ambiente, éstas empresas han trivializado sus descubrimientos aduciendo que los estudios son mentiras. Es el caso de un artículo publicado en la revista Food and Chemical Toxicology realizado recientemente por investigadores franceses de la Universidad de Caen sobre el efecto en ratas alimentadas con maíz Monsanto y agua tratada con fertilizantes de la empresa. El estudio demuestra la formación de tumores en los animales de laboratorio. Estos hallazgos no han sido aceptados por la comunidad científica del mundo porque los franceses son los líderes del movimiento Anti-OMG en Europa y porque las condiciones del experimento no fueron certificadas encontrando anomalías subjetivas en los resultados.

En todo caso, las acciones de éstas empresas, tienen profundas consecuencias en la alimentación de los seres humanos y la agricultura mundial.  La iniciativa del Programa de Apoyo a los Pequeños Campesinos plantea el papel del sector privado en relación con el cambio de la agricultura y el desarrollo rural en el hemisferio Sur, “una nueva enorme frontera de expansión para los negocios y el emprendimiento en una economía globalizada” (Prahalad y Hart, 2002, p.14). Según Prahalad y Hart (2002), la expansión hacia la población rural de los países sin desarrollo, no implica un aumento en los negocios, pues la demanda no está preparada ni social, ni económicamente para el consumo.

Esta situación pone de manifiesto, la necesidad de crear modelos agrícolas que potencialicen la producción masiva y eficiente de alimentos para el mundo, que alcancen tanto para la alimentación nutritiva de los seres humanos como para la producción de biocombustible, y aunque aparentemente es la función primordial de la biotecnología, ya lo exponía Charles Darwin en 1859 en su libro “El Origen de las Especies” cuando escribió refiriéndose a la lucha por la existencia, acota que:

Vemos la faz de la naturaleza radiante de alegría; vemos a menudo superabundancia de alimento, pero no vemos o no recordamos que las aves que cantan descuidadamente en torno a nosotros viven casi todas de insectos y semillas y destruyen así constantemente la vida… Uso esta expresión (lucha por la vida) en un sentido amplio y metafórico, que incluye la dependencia de un ser respecto de otro y –lo que es más importante- incluye no solo la vida del individuo, sino también el éxito al dejar descendencia… (Darwin, 1859, pp. 52-53)

Lo que nos devuelve a la realidad de la biotecnología y la protección de un negocio rentable evitando los errores que casi llevan a la quiebra a los laboratorios farmacéuticos.  Al crear semillas estériles no solamente evitan la reproducción de semillas “genéricas” de alto rendimiento y bajo costo, lo cual sí acabaría con el hambre del mundo, sino que adicional y egoístamente, eliminan el éxito de la naturaleza para dejar descendencia.

A pesar del poder que ejercen las CMN y CTN en el mundo, la creciente disciplina organizacional de tomar en consideración aspectos socioeconómicos y del impacto ambiental de sus actividades, son una de las presiones a las cuales se enfrentan hoy en día; especialmente aquellas cuya reputación de marca, orientación a las exportaciones y presencia internacional, son importantes.  Queda abierta la posibilidad de profundizar en estudios dirigidos a medir los impactos sociales y económicos que pueda tener el uso de tecnologías transgénicas en los países ricos en biodiversidad como Colombia, ya que ninguna Nación está exenta a los movimientos y fluctuaciones que tiene la biotecnología en el mundo.

FIN

Para descargar el artículo original en: https://repository.unimilitar.edu.co/handle/10654/13400

Consultar mi producción investigativa en: mi perfil de CVLAC

Para citar este artículo dentro del texto: Domínguez Sandoval (2014)

Para referenciar correctamente: Domínguez Sandoval, Stella Isabel. (2014). Memorias II Encuentro de Investigación en Ciencias Económicas, Administrativas y Contables, Vol. I, capítulo Desarrollo Sustentable. Oro Verde: De un ideal a la triste realidad, Bogotá: Ed. Universidad Militar Nueva Granada, pp. 495-509.

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Publicado por Stella Domínguez

Consultora en Marketing independiente, con veintiún años de experiencia profesional en marketing e internacionalización de las organizaciones con énfasis en DIM medios digitales. Profesional en Comercio Internacional, Magister en Administración y Especialista en Pedagogía y Docencia Universitaria. Analítica e innovadora, reconocida por resolver problemas con pensamiento crítico, identificar patrones de comportamiento para la toma de decisiones y liderazgo para motivar a las personas.

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